OBJETIVOS Y CONTEXTO
Cada una de nuestras clases gira en torno a uno o varios objetivos de aprendizaje (learning objectives, es decir, lo que queremos que nuestros estudiantes aprendan en esa clase en concreto). Por ejemplo, el objetivo de una clase puede ser “aprender / enseñar a escribir un artículo periodístico”.
El contexto es el vehículo a través del cual vamos a enseñar el objetivo. Por ejemplo, el contexto del objetivo anterior podría ser el tema del artículo en sí: “la contaminación en la ciudad donde vivo”. El problema surge cuando se combinan los objetivos y el contexto, sin hacer una distinción explícita entre ambos: “escribir un artículo periodístico sobre la contaminación en la ciudad donde vivo”. ¿Cuáles son las ventajas de pensar en objetivos descontextualizados?
- Los estudiantes pueden transferir las destrezas derivadas del objetivo (escribir un artículo periodístico, en este caso) a todas las materias y a lo largo de toda su vida.
- Los estudiantes se centran más en el objetivo que en el contexto, se desarrollan destrezas cognitivas y se aumenta el ritmo de la clase.
- Se incide más en las destrezas que hay que desarrollar que en el contenido, el conocimiento o el contexto.
Ejemplos:
| Objetivos contextualizados (-) | Objetivos descontextualizados (+) |
| Hacer tarjetas para el día del padre | Aprender a cortar correctamente (contexto: día del padre) |
| Escribir la historia de Caperucita Roja desde otra perspectiva | Escribir un cuento tradicional desde otra perspectiva (contexto: Caperucita Roja) |
| Calcular el área de distintas formas geométricas | Aplicar una fórmula matemática (contexto: el área de formas geométricas) |
Referencias:
Clarke, S. 2008. Active Learning through Formative Assessment. London: Hodder Education (pp. 86-87)