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Posts Tagged ‘Estudiantes’

INTELIGENCIA EMOCIONAL

26 noviembre 2010 Deja un comentario

La inteligencia emocional recoge la idea de que las emociones afectan la cognición, una reflexión que no es nueva, puesto que Platón ya decía que todo aprendizaje tiene una base emocional (Killick, 2006: 8). Los primeros autores en usar este término fueron Peter Salovey y Jack Mayer en 1990 y su definición del término mostraba la combinación de las inteligencias interpersonal (habilidad para relacionarse con los demás y empatizar) e intrapersonal (habilidad para conocerse a uno mismo) de Gardner.

Sin embargo, fue la obra de Goleman de 1995 Emotional Intelligence – Why it can matter more than IQ la que realmente le dio una mayor proyección a la inteligencia emocional, definida como ‘the capacity for recognising your own feelings and those of others, for motivating ourselves and for managing emotions well in ourselves and our relationships.’ (Goleman, 1998 citado en Killick, 2006: 8). Una persona emocionalmente inteligente reconoce y sabe expresar sus emociones; entiende las emociones de los demás; es optimista, flexible, realista y es capaz de solucionar los problemas y controlar el estrés, sin perder el control.

Goleman se inspiró en Salovey y Mayer para definir los 5 componentes de la inteligencia emocional (Killick, 2006: 12):

1. Auto-conocimiento: conociéndose a uno mismo se pueden racionalizar los sentimientos complejos y a veces contradictorios que todos experimentamos.

2. Auto-regulación: una correcta gestión de las emociones permite liberarse de sentimientos como la preocupación o la culpa.

3. Motivación: motivarse desde el interior permite tener perseverancia para conseguir los objetivos que uno se propone.

4. Empatía: entender el punto de vista del otro nos hace más tolerantes y abiertos.

5. Competencia social: Mejorar nuestras relaciones sociales y nuestra comunicación con los que nos rodean nos hace sentirnos más a gusto con nosotros/as mismos.

Reuven Bar-on ha diseñado el Emotional Quotient Inventory, un modelo para medir la inteligencia emocional.

Referencias:

Killick, S. 2006. Emotional Literacy at the Heart of the School Ethos. London: Paul Chapman Publishing.

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APRENDIZAJE COOPERATIVO EN ALVA ACADEMY

25 noviembre 2010 Deja un comentario

Hoy he tenido la suerte de poder observar la clase de Lisa Russell en Alva Academy en la localidad del mismo nombre en Clackmannanshire (Escocia). Lisa trabaja –junto con otros compañeros/as del centro– con el aprendizaje cooperativo y la clase que he observado hoy era de sociales de 1º de ESO. En clases anteriores habían trabajado los derechos y deberes y el objetivo de esta clase en concreto era trabajar sobre distintas temáticas relacionadas con los derechos humanos: trabajo infantil, pobreza, hambre, obesidad, emigración y bullying.

Para conseguir este objetivo, al comienzo de la clase los estudiantes se sentaron en grupos, según el acuerdo al que habían llegado en la clase anterior (agrupamiento según las preferencias de los estudiantes). Lisa explicó que cada grupo iba a estudiar un tema distinto, también acordado en la clase anterior. Cada grupo tendría unos materiales y unas preguntas que contestar sobre esos materiales. En una sesión posterior, los estudiantes realizarían un póster y una presentación oral de su tema.

Lisa explicó que con esta actividad se perseguía el objetivo académico de saber más sobre esos temas pero también el objetivo social de escuchar activamente a los compañeros/as del grupo y de mantener el nivel de ruido. A cada estudiante de cada grupo se le dio un papel: el encargado/a de los materiales, el capitán silencioso, el moderador/a y el portavoz del grupo.

En los materiales, los estudiantes encontraron información sobre su tema y cada miembro del grupo tenía una pregunta concreta que contestar a partir de esa información. Lisa dio 15 minutos para que los estudiantes leyeran estos datos y contestaran su pregunta individualmente. A continuación, les dio otros 15 mins para que, por turnos, cada miembro del grupo expusiera ante sus compañeros/as de equipo lo que había averiguado de su pregunta individual.

Por último, Lisa pidió a los estudiantes que evaluaran lo que habían aprendido por un lado y por otro lado, cómo habían cumplido el objetivo social de escuchar activamente y de mantener un nivel de ruido adecuado mostrando sus ‘Show me Boards’ (ver post día 19 octubre). Lisa dio una nota global a la clase de cómo habían trabajado en grupo y premió al equipo que mejor había trabajado en esa clase.

Una clase estupenda donde disfruté muchísimo. Gracias, Lisa.

ACTIVE LEARNING (APRENDIZAJE ACTIVO) (2)

24 noviembre 2010 Deja un comentario

Hoy quiero volver sobre la consabida frase de la “metodología activa y participativa en la que el estudiante sea el centro de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje”.  ¿Cómo se traduce esta participación activa en la práctica? Algunas ideas:

1. El estudiante sabe en cada sesión qué es lo que va a aprender y a través de qué tareas, actividades o ejercicios va a aprender ese contenido. El docente lo comenta explícitamente al comienzo de la clase.

2. El alumnado revisa con el profesorado las destrezas / comportamiento que debe mostrar o los pasos que tiene que seguir para probar que ha aprendido el objetivo de la sesión en concreto. Estas destrezas / comportamientos / pasos se comentan explícitamente en la clase y se colocan en algún lugar visible como referencia.

3. Los estudiantes evalúan tareas ya realizadas por ellos mismos  o por otros estudiantes y valoran la calidad de las mismas, contrastándolas con las destrezas / comportamientos / pasos comentados en la clase y viendo hasta qué punto cumplen con las características de una tarea realizada correctamente.

4. El alumnado participa en el discurso del aula mediante el trabajo en pareja o en grupos y el profesorado plantea preguntas que invitan a la reflexión y a la creatividad.

5. Antes de que termine la clase, se inicia el debriefing (ver entradas de los días 12 y 14 de octubre), donde el alumnado junto con el profesorado, valora cómo se ha llevado a cabo el aprendizaje y los puntos que mantener / mejorar en sucesivas sesiones.

Referencias:

Clarke, Shirley. 2008. Active Learning through Formative Assessment. London: Hodder Education

HASTA 10 MANERAS DE DISEÑAR CURRÍCULO INTEGRADO

18 noviembre 2010 Deja un comentario

Existen, al menos, hasta 10 diseños distintos de currículo integrado. Según el modo en el que se realice la integración tendremos el resultado de un currículo (conservo la terminología inglesa): fragmented, connected, nested, sequenced, shared, webbed, threaded, integrated, immersed y networked. (Fogarty, 1991).

Si entras aquí y pinchas en  “Close-Up #16 – Integrated Curriculum by Kathy Lake” encontrarás una descripción de cada uno de los modelos propuestos por Fogarty.

Un currículo integrado apoya la idea de que el aprendizaje es incidental, inductivo, holístico e interactivo e implica un cambio hacia un aprendizaje basado en la experiencia que lleve a desarrollar destrezas que sirvan para toda la vida y que proporcione las mismas oportunidades a todos/as los estudiantes.

En definitiva, es interesante integrar el currículo pero la verdadera integración de ideas debe producirse en las mentes de nuestros/as estudiantes.

Referencias:

Fogarty, R. 1991. ‘Ten ways to integrate curriculum.’ Educational Leadership, 49/2: 61-65.

APRENDIZAJE COOPERATIVO Y COLABORATIVO

9 noviembre 2010 1 comentario

¿Es lo mismo Aprendizaje Cooperativo y colaborativo?

El aprendizaje cooperativo es más estructurado, con unas reglas más fijas y determinadas mientras que el aprendizaje colaborativo es más libre. Se usa el primero en grupos que tienen poca experiencia y en niveles educativos más bajos, mientras que el colaborativo se usa cuando los participantes tienen ya experiencia en trabajar juntos (tienen habilidades sociales ya desarrolladas) y no necesitan seguir unas indicaciones tan estrictas.

El aprendizaje cooperativo es útil cuando queremos buscar datos, información, hechos y fórmulas mientras que el aprendizaje colaborativo estaría presente en un enfoque más crítico del aprendizaje donde se usen destrezas cognitivas más elaboradas (Mc Whaw et al, 2003: 71).

Referencias:

McWhaw, K, H. Shackenbert, J. Sclater y Ph. C. Abrami. 2003. ‘From cooperation to collaboration: helping students become collaborative learners.’ En R. Gillies, and A. F. Ashman (eds). Co-operative Learning: the Social and Intellectual Outcomes of Learning in Groups. London: Routledge.

¿CÓMO HACEMOS LAS PREGUNTAS EN EL AULA?

8 noviembre 2010 Deja un comentario

El modo en el que los profesores planteamos las preguntas en el aula incide directamente en el aprendizaje de nuestros estudiantes, en su participación en el aula y, en definitiva, en su motivación y ganas para aprender (Clarke 2008: 53-62). La mayoría de las veces nuestras preguntas son cerradas y van encaminadas a ver si el alumnado recuerda o no lo que hemos visto en clases anteriores. Aunque estas preguntas son perfectamente válidas y tienen un objetivo concreto, Clarke nos recuerda que deberíamos también fomentar el diálogo con nuestros estudiantes (y de los estudiantes entre sí), el pensamiento crítico y las respuestas creativas realizando preguntas de cinco modos distintos:

1. Dando una variedad de respuestas: “Which things are needed to plan a route? Compass, watch, map, GPS, trundle wheel, car, flag, atlas, globe.” (Clarke 2008: 56).

2. Realizando una afirmación: “All pupils should learn a foreign language. Agree or disagree?” (Clarke 2008: 59).

3. Presentando dos posibilidades (una correcta y otra incorrecta): “Why does this toy move and this one not?” (Clarke 2008: 60).

4. Dando la respuesta: “The answer is square. What might the question have been?” (Clarke 2008: 60).

5. Adoptando otro punto de vista: “How would a bully justify their actions?” (Clarke 2008: 62).

Referencias:

Clarke, S. 2008. Active Learning through Formative Assessment. London: Hodder Education

NUEVOS TIEMPOS, DIETAS EDUCATIVAMENTE SALUDABLES

5 noviembre 2010 Deja un comentario

Dice Shachar (2003: 116) que el origen de las clases magistrales está en la Revolución Industrial, donde había que formar a un número altísimo de personas que llenaban las calles buscando trabajo. Hoy todavía siguen existiendo las clases magistrales y cuanto más elevado es el nivel académico (como en la universidad, por ejemplo), más frecuentes son.

Las clases magistrales tienen su sentido y me imagino que hasta cierto punto son más útiles que otro tipo de enseñanza, pero los tiempos cambian y es interesante que también nos planteemos que la clase magistral tiene su momento pero no todos los momentos…

En estos días que corren en los que recibimos tanta información por tantos canales distintos y de manera tan rápida, que nos comunicamos con nuestros amigo/as y familiares sin verlos, que hay –aparentemente- tanto donde escoger y tantas opciones de caminos a seguir, quizás el objetivo de la educación, como ya he apuntado en otro momento (Ver post -22 de octubre – ¿Pensar o no pensar?) sea que nuestro alumnado aprenda a pensar por sí mismo/a y a valerse intelectualmente y a decidir de manera autónoma e independiente: que se mantenga a flote ante las oleadas continuas de información y sepa mantener una postura, que sepa interpretar la información que le llega y discernir entre lo que es válido y lo que no… que sea, en definitiva, una persona educativamente saludable.

Y una ‘dieta educativa saludable’ debería incluir un poco de todo: clase magistral, trabajo en parejas / grupo, trabajo individual, tareas más rutinarias, tareas más creativas, libro de texto, materiales auténticos, materiales escritos, de vídeo, audio, de Internet, feedback por parte del profesorado, auto-evaluación, co-evaluación…. Las posibilidades son ilimitadas. Cuanta más variada sea nuestra ‘dieta educativa’ más saludable será la vida educativa de nuestro alumnado.

Referencias:

Shachar, H. 2003. ‘Who gains what from cooperative learning. An overview of eight studies’.  En R. Gillies y A. F. Ashman (eds) Co-operative Learning: the Social and Intellectual Outcomes of Learning in Groups. London: Routledge. (103-118)